Desnutrición política y ética

La indiferencia al drama humano que significa la desnutrición crónica que padecen los niñas y niñas menores de cinco años en Guatemala y que afecta a la mitad de la población infantil, solo puede ser entendida por la pérdida total de cualquier viso ético de la política nacional entregada a los vicios y las pasiones más bajas de dicha actividad.

Ahora concentrada en la agenda pro impunidad y corrupción, la clase política dominante en los tres poderes del Estado ha dejado mucho más lejos en la lista de prioridades la asignación de fondos para este flagelo humano que compromete el desarrollo humano de la mitad de nuestra población y por tanto impedirá que el país despliegue todas sus potencialidades en el futuro cercano.

Siendo un tema alejado de sus intereses pecuniarios, no fue objeto de discusiones y peleas en la comisión legislativa que hizo el reparto presupuestario, donde se priorizaron los bolsones clientelares, haciendo gala de cinismo haciendo desfilar a los beneficiarios de ese reparto.

Como los niños no votan y el tinte del presupuesto recientemente aprobado fue netamente electoral, no solo se les niegan los recursos nacionales, también se les regatea la aprobación de un préstamo destinado exclusivamente a atender los programas de combate a la desnutrición.

Dicho préstamo debió haber sido aprobado hace meses incluso corre el riesgo de que se pierdan los fondos del mismo en definitiva, pues han vencido los plazos fijados por el Banco Mundial que es el prestatario.

No creo que la representante del BM haya tenido una experiencia similar en su carrera profesional en otro país, recorriendo oficinas y bancadas durante casi un año para explicar la importancia que tienen para el país esos fondos asignados a combatir la desnutrición infantil.

Después de todo resulta insólito e increíble que un país que solicita y hace las gestiones para recibir un préstamo, no haga la tarea política que le corresponde para agotar el proceso nacional de aprobación que incluye mover a su bancada mayoritaria y aliados que en cambio, si se les ve pro activamente promoviendo piezas pro impunidad y asignaciones presupuestarias sin calidad de gasto.

Estamos llegando al final del periodo legislativo 2018 y por lo visto la bancada oficialista y satélites que constituyen mayoría en el Legislativo, están prestos a tomar unas merecidas vacaciones y celebrar entre viandas y pólvora un año más de victorias para mantener su poder con impunidad e indiferencia a los temas de interés nacional, total ya viven felices y rebosantes de cinismo con la desnutrición ética y política que padecen.