Glosario de un poder indolente y corrupto

En asuntos de Estado los gobernantes guatemaltecos son fanáticos de llamar a sus programas justo lo contrario de lo que realmente hacen, en un ejercicio de cinismo que no deja lugar a duda donde están sus verdaderas prioridades. Llegar al poder por medio del engaño y gobernar engañando sin ser descubierto es la máxima que han perseguido los diferentes gobernantes de turno los últimos 30 años. Como muestra el siguiente glosario:

Granjas modelos: así son denominados los principales centros carcelarios del país, donde supuestamente deben reformarse los privados de libertad que han cometido diferentes delitos. En la práctica son centros modelo para que los reos sigan operando sus portafolios delictivos de negocios que van desde la extorción hasta el secuestro, brindándole todas las facilidades para ello. En realidad, ningún centro carcelario del país ha llegado a funcionar como su descripción institucional lo dice, habiendo sido el primer responsable la misma autoridad que cedió el control de las cárceles a los mismos reos, a cambio de jugosos sobornos.

Hogares seguros: así son llamados los centros receptores de jóvenes menores de edad administrados por el Estado que por diversas razones abandonan su hogar. En uno de ellos, el Hogar seguro de la Asuncion murieron calcinadas 41 jóvenes en circunstancias aún no esclarecidas. Lo que sí es un hecho reconocido es que en dichos centros las jóvenes eran objeto de múltiples vejámenes por parte de los mismos encargados de administrar esos centros.

Hambre cero: con una cifra escalofriante que alcanza la mitad de los niños menores de 5, Guatemala es el país con mayor desnutrición infantil del continente. Ni Haití que es un país clasificado como fallido nos supera. Sin embargo, durante el gobierno anterior se inauguró un programa que en lugar de invertir los recursos del programa en alimentación que reduzca los dramáticos niveles de desnutrición, compro granos básicos que ni siquiera eran aptos para consumo animal, además adquiridos por medio de contrabando.

Mi familia progresa/bono seguro: ninguno de los dos adjetivos se cumplió con la implementación de este programa. Lejos de disminuir los porcentajes de pobreza han aumentado especialmente en las áreas rurales donde se concentra el gasto relacionado con este programa. Tampoco fue un bono seguro pues a las beneficiarias no se les llego a cumplir con los pagos establecidos en las bases del programa.

Subsidio al transporte y sistema prepago: el trillado subsidio al transporte nunca llego a donde debía. Ni al usuario final ni a la mayoría de transportistas pues el monto millonario se destinaba a un selecto grupo de empresarios de ese servicio, quienes no lo distribuyeron según el servicio prestado y nunca entregaron cuentas. Lo mismo ocurrió con el sistema prepago para el que el Estado destino U$35 millones, bajo el supuesto de creación de un nuevo sistema de transporte (transurbano), mismo que nunca cumplió con ninguna de las metas previstas y que se encuentra al borde de la quiebra sin que nadie rinda cuentas de nada y que ha provocado la escases de transporte en la ciudad capital donde apenas circula un 20% de la totalidad de los buses que debería estar prestando el servicio.

Esta es apenas una lista corta de los centenares de programas que siguen ejecutándose sin medición de impacto y para los cuales se destinan millones en gasto que lejos de resolver los problemas para los que fueron originalmente destinados, han provocado una crisis mayor.