Gobernados por las tres P (plaza, protesta y propuesta)

En política y más puntualmente en el ejercicio del poder gubernamental, lo normal es que la fuerza política que logra triunfar en las urnas, ponga en marcha su plan o programa sobre el entendido que es esa propuesta la que obtuvo el aval popular. Pero en una coyuntura atípica como la que vive Guatemala, la agenda la imponen actores fuera del sistema de poder tradicional que emergen como las fuerzas motoras del cambio.

El vacío que se produce con el quiebre del sistema de poder imperante en los últimos 30 años, empieza a ser llenado por nuevas fuerzas sociales y políticas que, aunque emergen de manera dispersa y aparentemente débil, son las que podrían moldear la configuración de un nuevo mapa de poder que altere las estructuras sociales, económicas y culturales dominantes.

En un acto sencillo, pero altamente simbólico, el día de ayer en la sede de la Oficina del Procurador de Derechos Humanos (PDH), fueron convocados 6 funcionarios públicos para recibir apoyo y reconocimiento de varias organizaciones sociales por la destacada labor que están realizando al frente de las instituciones que dirigen. Se trata de la Fiscal General, el Superintendente de SAT, el ministro de gobernación, el interventor de TCQ, la nueva procuradora general de la Nación y el presidente de la Corte Suprema de Justicia.

Primera vez en muchos años que un grupo de funcionarios recibe un reconocimiento explícito, abierto y público por parte de una diversidad muy amplia de organizaciones que se han mostrado críticas y adversas a muchas de las políticas de Estado. Este acto bien podría interpretarse como uno de fecundación de formación de un nuevo Estado que solo puede ser posible y reflejo de una nueva ciudadanía.

Las placas tectónicas de poder están activas y los pronósticos es que sigan causando fuertes sismos y remezones hasta que las fallas logren estabilizarse. Por hoy, la fuerza motora del cambio representada por el dúo MP/Cicig mantiene la iniciativa. EL gobierno por su parte, no termina de asentarse y apostar por una hoja de ruta reformista o bien, proclive a intentar detener la ola tsunami que amenaza la costa idílica y estable que cobijaba al sistema cooptado del Estado, como lo demuestran los resultados iniciales de las investigaciones.

En una semana el presidente acompaño 4 actos oficiales que son representativos de una agenda reformista: la formación de un grupo ciudadano y de gobierno para plantear una segunda reforma a la ley electoral y de partidos políticos, la rendición de cuentas de la gestión de la SAT al frente de Solórzano Foppa, el inicio del debate de reforma constitucional del sector justicia en la ciudad capital después de haber pasado por varias regiones del país y finalmente su participación en el evento de Presupuesto Abierto convocado por el ministerio de finanzas.

Plaza, propuesta y protesta se están abriendo camino por primera vez en la definición de la agenda política y de poder del país, y aunque el poder de reacción del sistema cooptado del Estado aún cuenta con resortes y reservas de poder para revertir la ola de cambio, las aguas ya no serán tan tranquilas y mansas como solieran ser en el pasado.