“Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego”

Hay personas que como apunto acertadamente Lion Tolstoi no logran percibir más allá de los objetos que ven sus ojos, limitando su visión y actuar según su corta vista, determinada por experiencias de vida, es decir, conocimientos, intereses, creencias etc. Es el caso del presidente Morales con su miopía política, vuelta a exhibir públicamente en su encuentro con la asociación de ganaderos, donde volvió a alardear contra las investigaciones en casos de corrupción que lo alcanzan a él mismo, cuestionando la imparcialidad de la Cicig y el MP, en espacios donde se sabe comprendido y apoyado por grupos que solo ven leña en el bosque.

Apenas días después del día 20 de septiembre, cuando las plazas de las cabeceras departamentales más pobladas del país se vieron abarrotadas de más de cien mil personas que salieron a manifestar su rechazo y hastió con las decisiones del grupo gobernante, la primera actividad pública del mandatario es reunirse con un grupo de interés que busca privilegios mediante un proyecto de ley respaldado por los diputados de su bancada oficial, que representaría al fisco unos 1,500 millones menos de ingresos, según lo dicho por el mismo superintendente de administración tributaria.

Semejante manejo de agenda política de un presidente, además de torpe es indicativa de que no hay ninguna intención de la cúpula gobernante de atender el clamor expresado en las calles y por el contrario, confirma su determinación de ignorar las demandas sociales pacíficamente expuestas y continuar su alianza con grupos de poder que se identifican con una visión de Estado patrimonialista que ven en su presidencia el caballo de Troya para continuar con su agenda de negocios.

Algo queda muy claro de los pocos actos públicos en que da la cara el presidente y es que su única política consistente es lograr aliados en su lucha por disminuir las competencias y funciones de la cicig, seguir empoderando grupos que la misma ciudadanía rechazo en las urnas y que hoy Morales les sirve en bandeja la presidencia para continuar con sus aviesos proyectos de saqueo e impunidad.

Lo que no termina de entender el grupo que rodea al presidente Morales es que la ciudadanía que se manifestó en las calles la semana pasada, son la expresión de una extensa mayoría que voto a su favor, y que ahora se siente traicionada y hasta insultada por la forma en que subasto y remato el mandato que se fue confiado.

En países donde no existe el mecanismo de revocatoria de mandato, el recurso que dispone la ciudadanía es protestar hasta que sus demandas sean escuchadas. Por si no se dio por enterado el presidente Morales, fueron 20 semanas que tomo la presencia ciudadana en la plaza central hasta conseguir la renuncia de la ex vicepresidenta, el ex presidente y como resultado secundario, el vuelco de los pronósticos electorales que finalmente le favorecieron en una carambola que hoy la mayoría lamenta.

La insensibilidad demostrada por el mandatario respecto a las demandas ciudadanas que cruzan cualquier espectro político ideológico, pues lo que la gente está rechazando es precisamente la adopción de la corrupción como agenda política, lo ubica como una persona cuyas creencias, conocimientos e intereses van en contra vía de lo que una amplia mayoría de la sociedad anhela para el país, y que retomando las palabras de Tolstoi no es otra cosa que una lucha entre quienes solo ven leña en el bosque y quienes aspiran a vivir y disfrutar todos los ecosistemas que puede ofrecer nuestro hábitat llamado Guatemala.