La caja negra de la democracia y los desastres partidarios

Desde el año 1999 pusimos en la agenda pública los riesgos crecientes que representaba para la democracia electoral del país el nulo control que había sobre el dinero que se canalizaba hacia las organizaciones partidarias y las campañas de candidatos que se perfilaban cada vez más costosas y comprometedoras para los representantes electos, pues la agenda pública se iba dibujando cada vez más visible en una carpeta de proyectos de los finalistas.

Conscientes de la amenaza que representaba ese dinero sin control en la política, empezamos en Acción Ciudadana a medir mediante una metodología muy sencilla pero poderosa, cuanto gastaban los partidos y sus candidatos en cada elección, siendo los resultados de tal monitoreo los primeros que hubo en el país cobre el costo de las campañas.

En el año 2004, se introdujeron las primeras reformas sobre financiamiento político siendo ahora conocida esta como la primera generación de reformas sobre el tema. Se estableció entre otras, los montos máximos de gastos por partido lo que se conoce como techo de campaña pero que en la práctica no paso de ser una mera referencia pues en los eventos electorales subsiguientes, los del 2007 y 2011, los partidos punteros gastaron hasta diez veces más el monto establecido.

A pesar que esto lo hicimos ver en su momento como resultado del monitoreo realizado, la autoridad electoral de ese momento no contaba con herramientas ni metodologías para medir el gasto realizado por los competidores y aplicarles como correspondía las respectivas sanciones. La falta de castigo de las infracciones cometidas tanto en montos de gasto como en acciones de campaña anticipada, fueron creando un ambiente de total impunidad que permeo tanta el tuétano en la cultura partidaria nacional.

Ahora que por primera vez se tienen ambas cosas, voluntad política y métodos de medición e investigación, la mayoría de partido no logran pasar los exámenes sobre rendición de cuantas que les son exigidos de acuerdo a la ley y sus últimas reformas de 2016, aprobadas bajo la presión popular de las gestas del año anterior.

En anteriores columnas me he referido al tema del financiamiento político como caja negra de la democracia como lo son para la aviación las cajas negras donde se guardan todos los detalles y secretos que permiten conocer las causas de un accidente aéreo. En la política electoral es el conocimiento de los detalles financieros y contables de los aportes y financistas los que constituyen esa caja negra que permite interpretar y entender el comportamiento político de un partido en el poder.

Lo realmente alarmante y patético del caso sobre financiamiento ilícito por el que es señalado el partido de gobierno FCN, es que ese partido nació y ganó su primera elección en medio de la crisis partidaria del PP y Líder que fueron las organizaciones que llevaron a su máxima expresión las malas prácticas y abusos en materia de financiamiento electoral. Lo que queda claro es que tanto el presidente como toda la gente que se sumó a esa opción partidaria o no entendían o simplemente no les interesaba conocer las causas del desastre político que agobia a la Nación y que precisamente por ignorarla, hoy vuelven a repetir.