Mismo guion, nuevas tragedias

La mejor prueba de que en Guatemala promovemos cambios para que nada cambie, es la repetición de múltiples tragedias que cobran muchas vidas y que muy a pesar de ello, pasan a formar parte permanente del paisaje noticioso del país.

El vil asesinato de la vocera del hospital San Juan de Dios, la comunicadora Ana Leonor Guerra Olmedo, motivado por una presunta venganza de pandilleros que vieron frustrado el intento de asesinar en dicho nosocomio a un pandillero rival, se suma a la ya larga lista de vidas perdidas en hospitales nacionales producto de ataques violentos que se producen cuando son atendidos reos de alta peligrosidad en acciones que buscan liberarlos o bien perpetrar una venganza contra el recluso paciente.

Recordemos que uno de los últimos atentados mortales fue perpetrado con explosivos de gran alcance que cobro la vida de una joven profesional que trabajaba en ese mismo hospital y de dos personas más que fueron alcanzados por las esquirlas de un potente explosivo en marzo del 2015. Si uno revisa las noticias de ambos hechos ocurridos en dos años diferentes puede documentar una repetición de las mismas hipótesis del ataque que involucra a los mismos actores (pandilleros), y el repetido pinponeo de responsabilidades entre las autoridades de presidios y gobernación, pese a ser en dos gobiernos distintos también.

El sistema penitenciario sigue siendo un epicentro activo de fuertes temblores en el sistema político, pero muy a ese pesar, no observamos cambios que alteren el sistema de funcionamiento del mismo. Presupuestariamente se sigue apostando por lo mismo, situación que es indicativo de que cualquier otro cambio solo busca mantener el statu quo en ese sector.

La tragedia en la colonia Santa Isabel II, en el municipio de Villa Nueva, donde un nuevo deslave cobro la vida de nueve personas, ocurre poco tiempo después de la tragedia del Cambray II en Santa Catarina Pínula donde perdieron la vida cerca al menos 280 personas en octubre del 2015, casi un año después. Todas las autoridades involucradas en la atención de estas problemáticas repiten los mismos argumentos siendo lo único cierto que nada ha cambiado para prevenir nuevas tragedias.

De hecho, el famoso proyecto habitacional para reubicar a las familias damnificadas por la tragedia del Cambray II, en el que participan dos administraciones de gobierno distintas, sigue sin ser concluido, cosa que tampoco es extraña si tomamos en cuenta que los damnificados del terremoto en San Marcos, hace 4 años, nunca llegaron a ver ningún proyecto de reubicación o restauración finalizado.

En otro tema menos trágico, pero si repetitivo y que llama siempre la atención de mucha gente, la semana pasada también se registró una nueva eliminación del seleccionado nacional del proceso mundialista, teniendo como telón de fondo los múltiples y reiterados señalamientos de corrupción en las principales entidades deportivas del país, alimentadas por cuantiosos fondos públicos que distan mucho de los resultados que se obtienen en justas deportivas internacionales.

SI examinamos las declaraciones de los dirigentes deportivos, en muchos de los casos son las mismas personas de hace cuatro años, esgrimen los mismos argumentos para justificar los pobres resultados obtenidos. En conclusión, la vida institucional del país está montada sobre un mismo guion, que sigue produciendo la misma trama, variando algunas veces de actores que no tienen empacho alguno en defender sus actuaciones frente a un público que siguen mostrando tolerancia y paciencia frente a tan mediocres actuaciones.