No es por por vieja, es porque es la peor política

Antes de velar por si el próximo evento electoral no volvemos a caer de ingenuos eligiendo siempre a quien mas daño le puede hacer al país, deberíamos estar ocupados en detener la embestida que desenfrenadamente la llamada vieja política que no es otra cosa que la peor política o lo peor de la política, está llevando a cabo, desmantelando los mínimos avances logrados en las últimas dos décadas.

Desde el Congreso, se siguen promoviendo iniciativas descabelladas que por inconstitucionales y mal hechas no han logrado cuajar, pero hablan de las ganas que tienen muchos diputados de tomarse la revancha en contra de todo lo que huela a lucha contra la corrupción e impunidad. La vieja política no quiere solo regresar a las condiciones previas al 2015 cuando los actos de corrupción eran medallas de ascenso para escalar políticamente, ahora quieren combinar esa impunidad creando condiciones autoritarias para acallar cualquier acto de protesta o manifestación ciudadana como en los mejores tiempos de las dictaduras.

Desde el poder ejecutivo mas parece que hay una competencia para ver quien destruye mejor y más rápido cualquier avance institucional que se haya registrado. Los conflictos sociales siguen incrementándose ante la cuasi desaparición del mecanismo de dialogo presidencial, las mejoras que tomaron décadas para depurar y profesionalizar la policía nacional civil han sido desmanteladas, el país vuelve a tener una imagen internacional parecida a la que había en tiempos de los gobiernos militares que pudo ser constatada durante la celebración de la cumbre iberoamericana y en general se celebra y apoya a los funcionarios por su conducta rastrera e incondicional en detrimento de quienes disienten o actúan conforme a los planes institucionales o el deber ser.

La denominada vieja política se esta adueñando de las instituciones hundiendo lo poco bueno y reforzando los muros de impunidad que les permitan mantener por más años el control del país con el saldo ya acumulado de años de ejercicio de la misma y que hacen al país destacar en pobreza, desnutrición, desigualdad, violencia, destrucción ambiental, corrupción, impunidad y un largo etc de males que están provocando oleadas de migrantes que aumentan en la medida que se profundiza la percepción de que seguirán los mismos gobernando el país.

La política que promueve lo peor como lo mejor ahora también se adueño del presupuesto nacional haciendo un reparto clientelar y bolsones de gasto sin resultados esperados para lo cual montaron una instancia diferente a la comisión legislativa de finanzas que ha sido siempre la encargada de discutir y aprobar como la ley manda el presupuesto, haciendo desfilar a funcionarios y representantes de distintas dependencias del Estado para hacerles ver que el reparto es discrecional y premia a quienes se someten a sus dictados.

Después de haber pasado una fugaz primavera democrática en el 2015, el clima político se asemeja mucho mas a un invierno frio y oscuro que amenaza con nublar cualquier posibilidad de desarrollo democrático y económico para el futuro.