Solo el pueblo salva al pueblo

Esta vieja consigna de las luchas populares de América Latina, es una verdad innegable. Solo cuando las sociedades logran acumular voz, protesta y propuesta es posible hacer reformas tanto estructurales como sistémicas. La indiferencia de los ciudadanos a las realidades que enfrenta en sus distintos entornos de vida, hace perder el norte de una sociedad y facilita la acumulación de problemas que van generando tensiones, las que a su vez terminan traduciéndose en lo que hoy conocemos como ingobernabilidad.

Viene al caso este tema, luego de haberse dictado el fallo de primera declaración del juez que conoce el caso cooptación del Estado, Miguel Ángel Gálvez, quien ligo a proceso a la mayoría de los implicados en un juicio inédito y maratónico. Por primera vez en la historia del país, se juzga un caso de redes de corrupción que llega hasta lo más alto del poder político y económico, algo totalmente impensable antes de darse las movilizaciones ciudadanas del año 2015, las que sin lugar a duda son el soporte que dio vida a este y muchos otros procesos penales en curso y la posibilidad de construir también por primera vez, un sistema de justicia independiente.

Los fiscales y jueces independientes estaban invernando antes de la llamada primavera guatemalteca, acorralados por el sistema cooptado que premiaba únicamente a aquellos operadores de justicia que servían al régimen de impunidad del que se valían las numerosas redes que hicieron de los negocios y privilegios del Estado, el principal modo de acumulación e enriquecimiento, sometiendo la economía nacional a un modelo mercantilista y rentista que significo altos niveles de pobreza, desnutrición, desempleo y analfabetismo entre otros rezagos sociales, durante los últimos 30 años.

El arreglo orquestado por el partido patriota en el gobierno, secundado por otros sectores de poder, para elegir a los magistrados tanto de salas como de Corte, para garantizarse un escudo de impunidad a futuro, como fue la tradición de los últimos 20 años, en que la transición de mando de un partido político distinto a otro, no era más que el relevo de una banda delictiva de nuevo color a otra para fines de saqueo, representaba el muro de impunidad infranqueable que sostenía el modelo. Ese muro ha sido parcialmente derribado y la ruta para su total abolición esta dibujada y será posible, siempre y cuando se haga manifiesta la voz y presión del pueblo.

No es circunstancial que hoy día el juez Gálvez abandere en gran medida, los sentimientos de cambio y esperanza de construir un país mejor. Y no es que la lucha anticorrupción sea un fin en sí mismo y garantice salir del modelo económico y político que nos tiene en el subdesarrollo, pero si es una condición para reformular el juego de poder y limpiar la maleza que no permite el surgimiento de opciones alternativas para el desarrollo del país.

También porque cuando la corrupción es la matriz motora de muchas de las actividades de una sociedad, se alteran los valores y la confianza entre los individuos y las organizaciones al punto que no hay acumulación de fuerzas posible para el cambio, dejando dominio del escenario a los actores con poder de corromper y neutralizar cualquier demanda inspirada en valores auténticos. En un régimen de corrupción, las connotaciones ideológicas de izquierda y derecha pierden significado, ya que tanto una como otra quedan en simples retoricas que disfrazan la acumulación ilícita de bienes de sus dirigentes.

Los actos de un juez en esencia, son la expresión ética y moral que priva en una sociedad. La acción ciudadana hizo activar la acción penal, está a su vez está haciendo funcionar la acción primaria del Estado que es el cobro de impuestos, y así sucesivamente pueden empezar a recuperarse otras funciones esenciales del Estado como la seguridad ciudadana. El reto que se afronta en este momento es no detener esta ola de cambios sistémicos hasta conseguir verdaderos cambios estructurales hacia modelos económicos, políticos y sociales que rindan mejores resultados para la mayoría y no solo para un selecto grupo como ha sido hasta ahora.