Tareas de Estado postergadas

Frente a agendas de gobierno cada más volátiles e inciertas hay temas de Estado que por la misma dejadez e irresponsabilidad de los sucesivos gobiernos se han ido posponiendo hasta llegar a un punto en que deben concluirse sí o sí.

Hablemos de dos casos emblemáticos y que la ciudadanía debe empezar a familiarizarse pues estarán ocupando importantes espacios noticiosos e informativos en los próximos meses. Apenas ayer, 23 de octubre, el Tribunal Supremo Electoral convoco oficialmente a todos los guatemaltecos a participar en la Consulta Popular sobre el diferendo territorial, insular y marítimo con Belice. Dicha convocatoria responde a los acuerdos alcanzados entre los gobiernos de los dos países para solventar en definitiva la disputa territorial mantenida durante más de siglo y medio. En los dos países deberán realizarse consultas populares para que sean los ciudadanos los que ratifiquen si están de acuerdo o no, en llevar el litigio ante la Corte Internacional de la Haya para que sea ésta la que en definitiva defina el diferendo territorial y marítimo fronterizo.

Mantener en el limbo esta disputa ha tenido un costo altísimo para Guatemala pues entre muchas otras consecuencias, no logramos obtener posiciones de liderazgo global que son votadas en organismos multilaterales, ante la oposición y votos en contra de la comunidad de naciones del Caribe que se solidarizan con su aliado natural Belice.

En lugar de potenciar el desarrollo de la zona fronteriza en beneficio para ambas poblaciones que viven en la denominada zona de adyacencia, se sigue consumiendo prepuesto nacional para movilizar tropas y mantener presencia militar. Ningún plan turístico que es el gran potencial de la zona, ha podido ver la luz ante la falta de certeza y vigencia del diferendo que incluido a provocado escaramuzas bélicas.

El otro tema pospuesto desde hace varios gobiernos y que, si nos dibuja con rasgos de Estado fallido, es la falta de concreción del censo nacional de personas. No saber a estas alturas del siglo XXI, cuantos somos, nos ha tenido durante las últimas dos décadas, viviendo de estimaciones y proyecciones, que además ponen en entredicho, todas las estadísticas nacionales, haciendo imposible cualquier análisis solido sobre políticas públicas.

Recientemente el INE ha empezado a informar sobre las primeras acciones encaminadas a desarrollar el censo nacional de personas que debió haberse realizado hace al menos 6 años. Para la gran mayoría de la población será la primera vez que observe un ejercicio de este tipo, tomando en cuenta que la población joven constituye mayoría. En promedio, los guatemaltecos tenemos una edad de 23 años, la población más joven de todos los países del Continente.

Ambos procesos se desarrollarán en un ambiente político dominado por la inestabilidad y la incertidumbre, pero pese a ello la población debe involucrarse y participar activamente pues constituyen asuntos de Estado de interés nacional cuyos resultados son determinantes para que el país pueda aprovechar de mejor manera las oportunidades de desarrollo que se siguen perdiendo por no tomar decisiones.