Tiempo de propuestas

Era realmente difícil y hasta ingenuo ser propositivo cuando se sabía que todo el sistema funcionaba a base de incentivos perversos y que el único líquido que aceitaba la maquinaria estatal era la corrupción. Siempre había excepciones, pero lamentablemente no eran los que tenían más espacio y poder para la toma de decisiones.

Conforme avanza el trabajo de investigación penal de cicig y el mp queda develado cómo funcionaba el sistema de Gran Corrupción que alcanzaba a los tres poderes del Estado, los ministerios, secretarias, entidades autónomas y semi autónomas, municipalidades, gubernaturas, ongs al servicio de todos los anteriores y un largo etc.

Trabajo de investigación penal hay para años y ojalá llegue a todos los rincones donde hubo enriquecimiento ilícito. La maquinaria productora de esa gran corrupción sigue funcionando, aunque rechinando y hasta trabada pues el aceite que la hacía funcionar no está corriendo como solía hacerlo.

Toca de aquí en adelante, seguir apoyando el trabajo de cicig y fortalecer institucionalmente al MP hasta que, en un futuro no muy lejano, se gradué como órgano independiente y técnicamente capaz de enfrentar la corrupción y la impunidad por si mismo. En simultaneo, toca empezar a diseñar la nueva maquinaria estatal, con todas sus piezas funcionando bajo incentivos positivos que moldeen una nueva cultura de hacer negocios en el país y de servicio público.

Las propuestas deben atender las emergencias del corto plazo, pero también garantizar un horizonte de largo plazo que de confianza a ciudadanos e inversionistas en que tanto sus derechos como su dinero, no están sometidos a los dictados del crimen organizado y de asociaciones ilícitas político económicas que actúan por encima de la ley, teniendo a su servicio a las instituciones públicas.

Este trabajo digno de ser llamado un proceso de reconstrucción nacional, sin embargo, se enfrenta a una sequía de propuestas y liderazgos. En los mismos poderes legislativo, ejecutivo y judicial no se logra articular una agenda coherente ni mínima para atender las crisis coyunturales, menos aún las perspectivas de futuro.

Hasta podría decirse que sería contrasentido que salieran propuestas de un nuevo orden o de nuevos modelos de gestión de esos poderes, cuando era en ellos desde donde se gestaban los planes de saqueo e impunidad debilitados, pero aún vigentes.

Pero es ahora más que nunca que el país demanda propuestas innovadoras inspiradas en las mejores prácticas a nivel mundial y que con un respaldo social suficiente deberían traer la luz al final del largo túnel de la corrupción.

De nuestra parte, haremos propuestas puntuales y concretas encaminadas a un sistema de integridad que impacte en todas las instituciones y procesos administrativos y financieros del Estado. Pero también desde el espacio de toma de decisiones, tradicionalmente cerrados y restringidos lo que deja fuera los intereses de una gran mayoría de actores que finalmente están levantando su voz y su mano exigiendo transparencia y rendición de cuentas.