Un cheque en blanco que se queda sin fondos

El presidente Jimmy Morales gano la presidencia con el mayor apoyo electoral obtenido desde 1985. Ese dato no es menor pero tampoco es garantía ni seguro de gozar estabilidad y gobernabilidad, pues como cualquier capital logrado sea político, social, económico o de cualquier otra índole, se puede mantener, multiplicar o perderse del todo. Lamentablemente para el país, el mandatario se rodeo de gente con la misma visión política que la gente rechazo categóricamente en el 2015, alentándolo a actuar como si su mandato fuera un cheque en blanco es decir sin importar ni considerar las demandas sociales.

La política contemporánea a diferencia de la vigente hace algunas décadas, cuando eran los partidos políticos los grandes gestores de la intermediación y la representación social ante el Estado, demanda que la legitimidad obtenida en las urnas se gane día con día con resultados tangibles y un compromiso inequívoco con la variedad y diversidad de organizaciones y grupos que integran una sociedad y que ya no perciben a los partidos como canales efectivos para resolver sus demandas.

El mandatario se refugio en los viejos cascarones de la política fallida de los últimos treinta años, alimentado un partido sin identidad de ningún tipo solo un refugio de decenas de diputados tránsfugas que quedaron huérfanos al ser cancelados el Partido Patriota y Líder. En el gobierno, abandono a los mejores cuadros técnicos que logro reclutar y se ha ido quedando con ministros como el de Medio Ambiente que hacen gala de prepotencia y despilfarro de recursos sin que siquiera tenga un llamado de atención. No solo eso, con su silencio valida los rumores que dicho ministro es el delfín escogido para representar a los oficialistas en la próxima contienda electoral.

Por un asunto personal que afecta a un hermano y su hijo, abandono la agenda de gobierno y su prioridad paso a ser expulsar al comisionado de la Cicig y truncar los esfuerzos que venían coordinando el Mp y las fuerzas policiales para llevar con éxito la captura de acusados de corrupción. Sus acciones lo han llevado a convertirse en el principal enemigo de la lucha anticorrupción y su lealtad es con los actores más representativos de esta.

No me cabe la menor duda que el presidente Morales nunca se asomo a las convocatorias de la plaza los días sábado del 2015. Su nivel de desapego con el sentir de la mayoría de la población que vive con desesperación la falta de empleo, violencia y malos servicios públicos y el hastió que provocan las actitudes de algunos de sus funcionarios y diputados, solo puede interpretarse como el de una persona que no tiene conexión con la realidad y que carece de empatía social y política con la población.

Entender una votación por muy grande que haya sido el triunfo por encima de otros, como un cheque en blanco es vivir en el pasado cuando las sociedades eran más sumisas y carecían de la información para entender y juzgar a los gobernantes. También era más fácil gobernar cuando las instituciones de investigación y justicia eran instituciones de papel que adornaban el andamiaje burocrático pero que estaban sometidas a los caprichos e intereses del gobernante.

Los resultados de las investigaciones sobre financiamiento ilícito de la campaña del presidente Morales lo colocan como un mandatario mas de la larga colección de personajes que entraron a la política para repetir las recetas que ya tienen hastiada a la población y que como el mismo presidente dijo en una entrevista recién electo, el soberano es quien lo puso y quien le puede dar las gracias por un mal servicio a la patria.